El 9 de febrero de 2007 aquí se vislumbró el futuro que anteayer se destapó en Cancún: “Las autoridades nacionales se han pasado la vida y la historia, incluso más insistentes a medida que pasan los años, en eso de que a los problemas hay que buscarles soluciones, no responsables, y nunca aparecen ni las soluciones ni los responsables.
“Por ejemplo, ya nadie recuerda que Jaime Serra Puche negoció con gran éxito el TLC y puso a México en competencia con Estados Unidos y Canadá en todas las ramas económicas, pero como secretario de Comercio y Fomento Industrial siempre dijo que la mejor política industrial era ‘no tener política industrial’.., cuando nuestros socios en ese tratado sí que la tenían y la tienen muy bien definida. De otra manera, los Estados Unidos no serían el líder industrial del mundo.
“Por eso crecieron y tan rápidamente se estancaron los beneficios que México ha logrado del tratado. No es necesariamente que éste sea injusto; es que en nuestras diversas ramas económicas quienes las desarrollan no se prepararon adecuadamente para la competencia y así México ha perdido posiciones no sólo ante sus socios norteamericanos sino en general en la competencia mundial.
“Competitividad es el nombre del principal problema. En 2009 acabarán las protecciones arancelarias al maíz y todos los gritos que se oyen son para exigir la modificación del tratado, pero nadie alude a los responsables de que nuestros productores no hayan sido capacitados para incrementar la productividad de sus cultivos. La incompetencia nacional es de tal grado que, podría suponerse, nadie la vio venir, o quien lo pudo ver no dijo que los precios internacionales del país estaban por dispararse y el problema pescó desprotegido al nuevo gobierno.
“Ayer, en el salón de Protocolo de la Cámara de Diputados fue instalado el Comité de Competitividad de ese órgano legislativo. Al menos el interés parece existir en el tema y hasta parece que es sincero y preocupado, porque ahí estuvieron los dirigentes de los principales organismos empresariales del país, invitados por Mariano González Zarur, el presidente del comité.
“Ayer, aquí le conté el interés que crece entre los empresarios regiomontanos de poner coto al pirateo de empleados, un problema cierto, fuerte, que está bien combatir, pero antes debieran ser aniquilados sus orígenes, que suelen ser los bajos salarios y las limitadas posibilidades de crecimiento profesional que ofrece la mayoría de las empresas preocupadas en el pirateo de sus empleados, cuando debieran estar ocupadas en el impulso de su competitividad.
“Sin duda que el Comité de Competitividad que ayer entró en funciones va a tener trabajo de sobra y una inmensa responsabilidad, acrecentada por la coyuntura mundial. Como se trata de un órgano tripartito —gobierno, trabajadores, empresarios— si también esta iniciativa fracasa, las demandas de la Nación van a estar muy repartidas…”.
Pues bien, anteayer, durante la Asamblea Anual de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, el mexicano Santiago Levy, vicepresidente de Sectores y Conocimiento de esa institución, reveló la vergonzosa realidad que nuestro país enfrenta tres años después en el panorama internacional:
“México tiene uno de los peores niveles de productividad”, consistente en ocupar el decimosexto sitio entre los 42 países más atrasados en ese rubro respecto de los Estados Unidos, ‘y no mejorará mientras tenga un mercado laboral fragmentado’”.
Levy presentó los resultados de un estudio denominado La era de la Productividad: Cómo Transformar las Economías desde sus Cimientos, y respecto de su país, que es el nuestro, advirtió:
“Ya no basta con una sostenida estabilidad macroeconómica para superar el rezago en materia de productividad. Se requiere de mucho más para superar el papel tan deslucido que tiene México en materia de productividad con respecto a América Latina.
Pero el deslucimiento no se presenta sólo en comparación con el área latinoamericana. Según el propio Levy, la productividad mexicana ya se encuentra por debajo de las de Kenia, Filipinas, Jamaica, Camerún, Sierra Leona, Mozambique, Sudáfrica y Zambia, entre otros.
¿Culpa de los mexicanos? ¡No!, señaló el funcionario del BID. El problema es la política mexicana al respecto, pues cuando están en otro entorno, son diferentes:
“La misma persona, con las mismas características, las mismas habilidades, los mismos años de escolaridad, su productividad depende del entorno en donde está trabajando. El desempeño que tiene en México no es el mismo si lo despliega en Estados Unidos. El entorno influye. En México se tienen grandes dificultades para trabajar de manera eficiente.”
Pero un día antes, el viernes pasado, usted dijo que la instrucción presidencial es trabajar “codo a codo con el sector productivo a fin de hacer de la productividad el mayor motor de nuestra recuperación y la base más sólida de nuestro desarrollo”, y luego de enumerar las eficientes acciones desplegadas, concluyó:
“En suma, estamos trabajando intensamente para fortalecer nuestro mercado interno, para elevar del desarrollo de la industria y elevar la competitividad de la economía. Estoy convencido de que trabajando juntos, como lo hemos hecho hasta ahora, podemos transformar a México acelerando nuestro crecimiento”.
Pero la realidad expuesta anteayer por Santiago Levy vino a demoler, 24 horas después, su florido y optimista discurso, secretario Ruiz Mateos. México no es el que usted exhibe. No es el que usted supone haber impulsado durante su gestión.
… Cosa que el presidente Calderón no parece ver aún, supuesto que lo sostiene en el cargo.
Y nadie reclama a los culpables de esta situación.