China sigue ganando mercado en el mundo, al grado de que parece ya ejercer un dominio comercial y monetario sobre el país más importante del planeta: Estados Unidos.
Al cierre del año pasado China alcanzó un superávit comercial histórico con nuestro vecino del norte por la cantidad de 295 mil 456.5 millones de dólares, lo que significó una variación positiva de 8.20 por ciento respecto al año previo.
Es tan significativo el superávit de China con Estados Unidos, que ni siquiera las otras cuatro naciones que también tienen un superávit comercial con ese país logran rebasar a China en el hipotético caso de que pudieran juntar esas cantidades.
Así, por ejemplo, Japón, la Eurozona, Canadá y México tienen un superávit conjunto de 292 mil 787 millones de dólares, cifra relevante pero inferior a todo el superávit que guarda China por sí misma con Estados Unidos.
La brecha comercial entre el país asiático y la Unión Americana creció 8.2 por ciento durante el año pasado, no obstante que el yuan se revaluó 4.4 por ciento en ese año y que se encuentra en rangos máximos no vistos desde 1993, es decir, hace 18 años.
El margen de maniobra para seguir revaluando al yuan es cada vez más estrecho y tratar de forzarlo puede conducir a un indeseable descarrilamiento de la ahora segunda economía del mundo. Todo dependerá de la capacidad del gobierno chino para compensar un debilitamiento de su sector exportador, con una política más agresiva que impulse a su mercado interno.
El tema cambiario podría ocupar de nuevo un lugar central en el presente año, como resultado de que las brechas comerciales continúan siendo amplias y de la necesidad de que las naciones con mayores márgenes de maniobra adopten políticas expansivas que ayuden a contrarrestar las fuerzas construccionistas prevalecientes en el contexto internacional.
En América Latina se contempla un escenario complicado para el presente año en materia cambiaria.
En el caso de México, se considera que seguirá presentando un elevado superávit comercial con Estados Unidos, aunque con una moderada inclinación a la baja, lo que deberá servir todavía para apuntalar al peso frente al dólar, aunque sin descartar periodos de elevada volatilidad.
El año anterior nuestro país registró un superávit acumulado de 65 mil 562.1 millones de dólares, cifra que afianzó su posición como el tercer socio comercial más importante de la principal economía del mundo.
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