ECONOMISTA.-Los argumentos originales para apoyar la integración estadounidense en el marco del TLC se basaban en cinco factores: los beneficios de un sistema regional, supranacional para la resolución de disputas; la diversificación de exportaciones; la competitividad, al poder capturar tanto economías de escala como economías de especialización; la consolidación del régimen de inversión, al ser ahora parte de la economía estadounidense y, en el sentido extracomercial, la imposición de una camisa de fuerza institucional, que evitara el abuso de políticas públicas irresponsables.
Por otro lado, en los países al norte de la frontera la palabra NAFTA se ha convertido en una forma segura de terminar un diálogo. Este concepto conlleva una mala connotación, a pesar del gran incremento en el nivel de compraventa regional.
Aun así, a pesar de no contar con las condiciones micropolíticas a nivel regional o toda la serie de incentivos positivos debidamente alineados, hay algunas voces que insisten en seguir la idea de la integración estadounidense hasta sus últimas consecuencias. Ésta es una excelente propuesta.
Sin duda, aun si se encuentra limitado al campo económico, algunas de las consecuencias naturales de la integración son impensables, hasta ofensivas, vaya, inconsistentes con el posibilismo que hoy caracteriza a la administración actual, al igual que con la indiferencia que encontramos al norte de la frontera por lo menos en la economía estadounidense, pero en algún plano debemos empezar -ya sea en la idea de desarrollar mercados integrados de infraestructura, o de formar un sistema aduanero que radicalmente facilite el transporte de bienes, o de pensar en mercados de agua continentales, donde ésta se pueda comprar y vender con el nivel de libertad que otros bienes, o en la formulación de un sistema de cielos abiertos- derribando de por medio esas especies de arancel humano conocido como las visas.
Serán sueños o imaginaciones sin límite, en efecto, pero el libre comercio en la región fue, en su momento, un sueño todavía más irreal.






